Pasa algo extraño con Chile, y es que al parecer en cuanto a Desarrollo Digital muy pocos se dan cuenta donde están parados… Y no es broma.

Esta semana recibí la noticia!… el Articulado de Proyecto que establece una velocidad mínima en la conexión a internet está a punto de ser terminado, sí, aunque sea solo en redacción… todavía falta que la ley sea revisada por la comisión, presentada a los partidos, iniciar tramite legislativo en la cámara baja, para proseguir con la aprobación en la cámara alta,  y quizá con la ayuda de una suma urgencia esté lista el 2020, con suerte…

Y si creen que exagero basta mencionar que nuestros honorables ya han jugado los amagues previos el 2011, 2013, y 2014… Exacto, 4 años y recién termina la redacción. Así pues, les explico muy a la ligera el proceso y la forma de  como se redacta actualmente una ley digital:

  • Algún personaje de turno y con cargo público decide tomar cartas en el asunto y busca apoyos suficientes para crear una comisión que estudie el tema.
  • La comisión busca asesores externos.
  • Los asesores investigan o pagan empresas especializadas en investigación sobre el tema y luego entregan informes a la comisión.
  • La comisión con los informes en mano busca asesores que redacten el proyecto.
  • Los nuevos asesores pagan nuevamente la realización de estudios para corroborar los previamente realizados y entregan a la comisión sus conclusiones y propuestas.
  • Los miembros de la comisión se toman un tiempo indeterminado para estudiar el proyecto, ya sea con más asesores, miembros del partido, socios, quizá a algunos amigos y tal vez a la almohada, en resumen: Lobby, que es lo mismo. Luego para apoyarla exigirá la “manito de gato” que estime necesaria para no molestar a ninguno de sus representados.
  • A estas alturas si hay suerte y queda algo del proyecto original, quizá éste pasará a ser un Proyecto de ley.
  • Nuevo lobby, periodo indeterminado de gestiones para que el proyecto avance en la cámara baja y quizá sea aprobado, con las modificaciones necesarias para que a la mayoría no le moleste.
  • Nuevo lobby, periodo indeterminado de gestiones para que el proyecto avance en la cámara alta y quizá sea aprobado, con las modificaciones necesarias para que a la mayoría no le moleste.
  • Aprobación y promulgación de la ley por el gobierno de turno.

Como referencia, sepan ustedes que este tipo de procesos rara vez tarda menos de 2 gobiernos, es decir, unos 8 años en fabricar una ley digital que se verá perfecta en la vitrina de su ataúd.

Pero esto es lo bueno, puedo adelantarles 8 años y les contaré cual será el resultado de la fórmula: Una entidad subgubernamental, dependiente de al menos 3 entidades ministeriales superiores, implementará una página o subpágina web donde los usuarios podrán revisar desde sus dispositivos, si su proveedor entrega o no los megas establecidos como cuota mínima de internet, y cuando no cumplan, como plus tendrán en la misma web una explicación textual de cómo hacer un reclamo: Primero en la compañía Telco, luego en el Sernac, y luego en tal Subtel, para tener una respuesta de conformidad variable en no menos de 30 días.

¿Creen que es así como se debe redactar una ley digital? El valor del tiempo es indeterminado, infinito… Entonces ¿hasta cuándo vamos a permitirnos el lujo de botarlo a la basura?, ¿acaso lo óptimo no es producto de lo simple?, las nuevas tecnologías bajo los actuales procesos legislativos pierden todo su valor también. El actual sistema nos está delegando más tareas, en lugar de entregarnos resultados.

¿No sería más óptimo que se financiara directo a un equipo de desarrolladores para crear una App gratuita?, una que el usuario pueda instalar voluntariamente en sus dispositivos para medir los indicadores de servicio de las Telco; Esta información podría dirigirse a una base de datos en la Nube, donde a través de herramientas de Big Data se traduzca esta información en indicadores de calidad de las compañías. Este resultado podría ser entregado a los usuarios en la misma App, para que sean ellos decidan a qué compañía favorecer con su elección.

Una compañía sin clientes o mala reputación no sobrevivirá mucho tiempo, y los usuarios somos infieles, siempre iremos hacia donde caliente más el sol; de esta forma se premia con viabilidad y sostenibilidad operativa al que está haciendo bien las cosas. Sin burocracia, sin más trámites ni lobby, ni eternos reclamos que no llegaran a ninguna parte… Así de Simple.

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