La alarma del teléfono móvil te da la bienvenida a un nuevo día; Abres los ojos y antes de recordar lo que soñaste ya estás respondiendo tus nuevos mensajes de Facebook y Whatsapp después de apagar el despertador…

Luego te preparas un café, mientras echas una ojeada a los temas del día en Twitter. Ya casi no prendes la TV (Acaso alguien lo hace todavía?)… En tu notebook comienzan sonar las notificaciones ya que el trabajo no espera, y mientras contestas tus correos aprovechas de entrar a la web del banco para revisar el saldo de tu cuenta luego de los PAC del mes.

Se hace tarde, sales de tu casa y Moovit te avisa que el metro está fuera de servicio así que pides un Uber y buscas una ruta con menos tránsito en Maps. Terminando la carrera pasas al café de la esquina y pagas un expresso con Redcompra para mantener el ritmo que exige la pega sin morir en el intento.

Al llegar a tu escritorio suena tu anexo, un cliente necesita hacer unos cambios en la configuración de su servicio… Así que ingresas los nuevos datos al sistema y te despides del cliente mientras tu colega de junto paga por Webpay unas entradas de cine a precio de huevo, gracias a unos cupones de Groupon que recibió por e-mail… Piensas que ya habrá tiempo para el ocio mientras te colocas los audífonos con tu playlist favorito de iTunes y continúas con tu trabajo…

Y así pasas una simple mañana, casi sin notar que antes del mediodía usaste directamente 4 tipos de redes informáticas, 3 distintas conexiones a internet, 5 dispositivos de hardware; empleaste 4 sistemas operativos y más de 10 herramientas de software incluidas las aplicaciones, 1 sistema de voz sobre IP, además de 3 servidores web, un servidor de correo y varios de bases de datos… Y que si sólo uno de esos sistemas hubiera fallado, tu día se hubiera convertido en una verdadera mierda.

 

¿Aún crees que la informática no tiene nada que ver contigo?

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